Durante el semestre, fui observado dos veces durante mi clase y también observé a otros dos estudiantes en sus clases. Mis observadores eran Aliza Cantor, quien me observó durante mi lección sobre animales, y Charlie McGee, quien me observó durante mi lección sobre los lugares para mi clase de kindergarten. Las observaciones ocurrieron con aproximadamente un mes de diferencia; sin embargo, ambas experiencias fueron muy similares. Como la persona que está siendo observada, estaba muy nerviosa y ansiosa al principio. Fue un poco extraño tener a alguien mirándome, pero después de unos minutos me olvidé de Aliza y Charlie y enseñé mi clase como normal. Las dos lecciones fueron buenas, pero mis conversación con Aliza y Charlie después de las clases fueron muy útiles. Charlie y Aliza comenzaron nuestras conversaciones con cumplidos y confirmaron las cosas que estaba haciendo bien (como mi energía, el uso constante del español, mi uso del plan de lecciones y más). Estos comentarios positivos son muy motivadores y útiles como un enseñador. Más adelante en la conversación, ofrecieron críticas constructivas. Siempre hay margen de mejora en la enseñanza, pero puede ser difícil ver a los problemas mientras estás frente a la clase. Aquí es donde los observadores son extremadamente útiles. Charlie y Aliza ofrecieron sugerencias que no consideré (como cambiar la disposición de los asientos de mi clase, usar a mis voluntarios más, proveer más atención individual a mis estudiantes, y más). Estaba muy agradecido por sus cumplidos y sus críticas y incorporé sus comentarios para mejorar mis futuras clases. Al ser observado, yo identifiqué mis fortalezas y debilidades como maestro y mis futuras clases se beneficiaron como resultado.
Por otro lado, tener la oportunidad de ser un observador también es muy útil. Para mis observaciones, observé a Rachel Schleicher durante su lección sobre colores en su clase de kindergarten y a Katherine Kosoff durante su lección de repaso en su clase de cuarto grado. Como observador, di cumplidos y críticas constructivas a Katherine y Rachel, pero también aprendí mucho al ver sus clases. Al ver a otra persona enseñar su clase, podría tomar nuevas estrategias o técnicas que usaron en sus clases y incorporar estas estrategias en mi propia clase. Por ejemplo, Rachel hizo un muy buen trabajo de dar atención y apoyo individual a sus estudiantes y Katherine hizo un muy buen trabajo de crear un ambiente positivo en la clase con su entusiasmo. Después de observar sus clases, incorporé la energía de Katherine y el cuidado individual de Rachel para cada estudiante en mis futuras clases. Como observador, vi lo positivo y lo negativo de otras clases y pude usar esta información y aplicarla a mi propia clase. Por lo tanto, el proceso de ser observado y observar a los otros enseñadores es una experiencia valiosa que ayuda a todos los enseñadores a trabajar juntos para mejorar nuestras clases.
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